paneles sip

En los últimos años, se han hecho muy populares las casas prefabricadas, especialmente en parcelas rústicas. Por lo general, estas casas emplean una técnica constructiva basada en paneles SIP (Structural Insulated Panel), es decir, paneles estructurales isotérmicos. Lo que desconoce la gente es que este material no sólo se utiliza en este tipo de construcciones, pudiendo darle otros usos gracias a su versatilidad.

Los paneles SIP están compuestos por un núcleo de poliestireno expandido de alta densidad (EPS HD), pegado con un adhesivo estructural a dos placas que, aunque pueden ser de contrachapado o fibrocemento, por lo general son de OSB (Oriented Strand Board), esto es, el resultado de presionar virutas de madera en capas perpendiculares, uniéndolas con resina aplicada a alta presión y temperatura.

No se trata de una técnica nueva, puesto que el origen de los paneles SIP ya se pueden encontrar en los años 30, cuando un grupo de ingenieros forestales de Wisconsin (EEUU) comenzaron a jugar con la idea. Terminaría ganando más aceptación en la década de los 50 y 60, cuando la incorporación del poliestireno expandido de alta densidad fue viable técnicamente.

Resistencia estructural

Este tipo de paneles no suele superar los 3,5 metros de alto ni los 1,5 metros de ancho, con un grosor que, claro está varía en función de si el muro se destinará a muro interno o externo, moviéndose en una horquilla de entre 50 y 230 milímetros. En total, el peso de un panel SIP puede rondar los 60 kg.

El material de que están fabricados no debe llamare a engaños, puesto que son de una gran resistencia, pudiendo llegar a soportar cargar verticales de hasta dos toneladas y horizontales de cerca de diez toneladas por metro. En realidad, su comportamiento estructural es prácticamente equiparable al de una viga de acero.

Si hubiera que resumir las ventajas de esta técnica constructiva podríamos reducirlas a tres, a saber, eficiencia, rapidez y seguridad, pero merece la pena detenerse un poco más.

Opción ecológica y duradera

Si profundizamos en las ventajas que ofrecen los paneles SIP frente a otros materiales tradicionales podemos destacar sus prestaciones como aislante térmico y acústico, lo que nos aportará un mayor confort y eficiencia energética en la vivienda. Además, el material ofrece una gran resistencia tanto a los fenómenos climáticos como viento y lluvia, como a la humedad, el salitre o, incluso, las termitas o los hongos, lo que deriva en una larga vida útil.

Su baja huella de carbono, la facilidad de transporte y la sencillez en la construcción con un montaje mucho más rápido ha propiciado que se hayan convertido en una de las opciones preferidas para las edificaciones ecológicas. Asimismo, no podemos obviar el tema coste, no sólo en la ejecución de la construcción –requiere menos manos de obra y logística-, sino en el mismo producto, puesto que el precio de los paneles SIP es muy económico, pudiendo llegar a ser de tres a cinco veces más baratos que la madera o la piedra.

En obra nueva o en reformas

Dadas sus características, no sólo se utilizan en la construcción de casas prefabricadas, sino que cada vez con más frecuencia los paneles SIP se emplean para acciones puntuales en las casas, como son particiones de habitaciones, utilizándolos para la tabiquería interior; para muros denominados thermo skin, que aumentan el aislamiento térmico o, incluso para los techos dándoles diferentes acabados, ya sea de madera, placas de yeso, etc.

Ya sea en obra nueva o cuando vaya a acometer un proyecto de reforma o rehabilitación, por calidad y precio, los paneles SIP puede ser una alternativa muy atractiva de la que no se arrepentirá.